DISEÑO, ARTESANÍA Y MODA RÁPIDA, ¿ENTRA TODO EN LA MISMA RECETA?

La cultura, la historia y el patrimonio no tienen precio.

La expansión de los mercados globales, las nuevas tecnologías y la producción en masa han complacido por igual a empresas, accionistas y a un mercado con miles de prendas económicamente accesibles, pero también ha llevado a la sustitución de la artesanía individual por la producción en masa.

Hay un largo etcétera de cadenas que han conseguido establecer como algo normal, y en ello basan sus modelos de negocio, el renovar nuestra ropa en un tiempo extremadamente corto y apostar por el consumo de prendas nuevas constantemente.

 

Con la  "moda rápida" el consumo masivo a bajo coste parece haberse apoderado del mundo, un terrible reflejo de la realidad de nuestro tiempo. Suena exagerado, pero es real.

Este fenómeno se desplaza incluso a la moda artesanal, para fabricar en grandes cantidades ropa para ser vendida sin importar ni medir sus impactos social y medioambiental. Se vende ropa de baja calidad a precios accesibles para que el consumidor pueda comprar en mayor cantidad y frecuencia

 

Datos recientes, indican que  la industria textil es la segunda más contaminante del planeta, el daño se inicia desde el momento en que elabora la prenda y continua cada vez que se lava en casa.

Por ello, poco a poco, la forma de consumir está cambiando, cada vez somos más los que queremos conocer la trazabilidad de los productos que compramos, de qué tejido está hecho, de dónde vienen, quién lo hace, etc. Queremos un consumo responsable y ético, una moda basada en la sostenibilidad y la cultura.

 

La cultura, la historia y el patrimonio no tienen precio, y la autenticidad de los productos elaborados a raíz de un conjunto de destrezas patrimoniales es un medio crucial para resurgir en el mercado de la moda.

La fusión del diseño con la artesanía tiene el potencial de honrar y valorar la tradición y a las personas que en ese proceso participan, dándole un nuevo valor al trabajo artesanal a través de un diseño vanguardista y sofisticado. Esta forma de fabricar las prendas implica que una marca está trabajando directamente con quienes hacen los productos respetando el ecosistema, proporcionando un trabajo ético, responsable y sostenible, que conserva las tradiciones artesanales.

 

El futuro de una moda responsable, deberá estar anclado en la sostenibilidad y en la producción de bienes que sean bellos por dentro y por fuera, y es ahí dónde radica la importancia de los artesanos, quienes se enorgullecen de su trabajo poniendo su corazón y alma en él.

Son una de las claves en la construcción de una industria de moda que aúna ética y estética.

1 Comment

  1. Vertisol el julio 10, 2019 a las 7:40 am

    Muy buen post. Cambiar las formas de producción y la sensibilidad de los consumidores es la única forma de lograr una industria fuerte y sostenible a largo plazo.
    ¡Gracias por compartir!

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